Jorge Luis Sánchez Bravo

Jorge Luis Sánchez Bravo (La Habana, 1961) trabajó durante años como investigador técnico en la especialidad de incendios y explosiones del Laboratorio Central de Criminalística de Cuba. Hace dos años decidió escribir a tiempo completo y ha obtenido diferentes premios en novela, cuento y poesía. Su primera novela Ciudad Delirio (inédita) resultó finalista en la Bienal Internacional de Novela COPÉ de Perú y, con El detective, la sal y el cordero –su segunda novela– fue merecedor del Premio de la Unión Nacional de Escritores de Cuba (UNEAC) 2015. Además, tiene concluida Bahamas, un thriller histórico que partiendo de la actualidad, establece una versión distinta a los hechos ocurridos en octubre de 1962 durante la Crisis de los misiles de Cuba. Jorge Luis vive en La Habana, donde además de leer y escribir, dedica su tiempo a la caza y la pesca.

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El detective, la sal y el cordero

Ediciones B, marzo 2016 / 292 páginas

Derechos adquiridos por:

Ediciones B México (Mundiales en español).

Booktrailer: https://www.youtube.com/watch?v=xIB4vt5lNKo

Un detective de homicidios, alcohólico y a punto de jubilarse, enfrenta el caso de un asesino y violador en serie que deja siempre el mismo elemento distintivo en cada crimen: la aplicación de abundantes cantidades de sal granulada dentro del cuerpo de las víctimas. ¿Rito satánico o intento de conservación? Lo cierto es que constituye un verdadero reto para los técnicos del laboratorio forense pues la sal resulta una forma muy eficaz para destruir cualquier vestigio del ADN inculpatorio. El detective decide que ante la falta de evidencias, lo mejor es seguir la ruta de la sal.

La frustración del detective es poca comparada a su sentimiento de culpabilidad por la muerte de su hijo pequeño. Eso sí que le duele y no el trabajo o la enfermedad crónica que le han detectado en un chequeo rutinario. De las revisiones clínicas surge una intensa relación con Arturo, su médico, pues ambos descubren que comparten la afición a la pesca y al abuso del alcohol. Pero éstas no serán las únicas preferencias comunes a los dos hombres: Sarah, la esposa de Arturo, se convierte en objeto de los deseos del detective quien se deja arrastrar en una vorágine de la cual no podrá sustraerse incluso después de un entreverado encuentro que transgrede todos los límites que él mismo creyó tener alguna vez. Y esto es sólo el inicio de la debacle por venir.

El asesino vuelve a actuar, y tras pasos en falso, el equipo del detective logra capturarlo aunque el éxito de la investigación se ve empañado por los vericuetos de la justicia: el reo es declarado con incapacidad legal por locura. Eximido de responsabilidad penal, el asesino es absuelto y enviado a cumplir internamiento en un centro psiquiátrico. Sin embargo, el rosario de sus víctimas clama por justicia; alguien, saltándose la ley, decidirá tomársela por su cuenta.

Ajeno a los éxitos y fracasos de su carrera profesional a punto de acabar, el detective sólo tiene una idea en la cabeza: Encontrar algún sentido a su amistad o lo que sea con Arturo y su mundo sin límites. El detective se siente arrepentido de los excesos de las últimas semanas y decide solucionarlo planeando un crimen perfecto cuyas consecuencias serán imprevisibles para uno de los dos.